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SOBRE
LA GLOBALIZACIÓN Y SUS EFECTOS
La globalización capitalista obedece a un proceso de
destrucción/despoblamiento y reconstrucción/reordenamiento,
cuyo fin inmediato es la conversión del mundo en un
solo mercado, con la libre circulación de mercancías
y dinero. Es el reordenamiento del mundo por medio de un hegemónico
sistema neoliberal (fase actual del desarrollo capitalista),
impuesto por instancias supranacionales, entre las cuales
cabe resaltar el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial,
el G8 y la Organización Mundial del Comercio.
La globalización capitalista acentúa la brecha
entre países ricos y pobres. Por ejemplo cuando se
realiza un acto comercial entre multinacionales estadounidenses
y una entidad local en México o Guatemala, los beneficios
no van en mayor proporción hacia la parte con menores
activos, ni son divididos de forma equitativa entre las partes,
sino que se reparen de modo desproporcionado hacia los comerciantes
mas fuertes incrementando su relativo dominio. El nefasto
resultado actual es que de las cien mayores economías
del mundo 52 no son pises sino multinacionales.
Similarmente, la competencia de mercado por recursos, ganancias
y audiencias es un juego de suma cero. Para avanzar cada parte
actúa de modo netamente individualista persiguiendo
sus propios interese en detrimento de la vida del resto de
los individuos. Esta conducta promovida por el capitalismo
y acentuada en el proceso globalizador, destruye el apoyo
mutuo y la solidaridad entre las personas. Los bienes y espacios
públicos son poco a poco desmantelados y sustituidos
por la creciente lógica de privatización.
Por otro lado la globalización capitalista piensa solo
en cantidad y sacrifica diversidad con la imposición
de la homogenización cultural, ya sea a través
de la macdonalización o la cocacolización del
mundo. Aquello que no encaja dentro de la lógica del
mercado, aquello que no tiene valor comercial es totalmente
prescindible.
En los pasillos de las reuniones de los capitalistas globalizadores,
solo son bienvenidas las elites políticas y corporativas.
La idea de que el amplio sector publico, conformado por la
clase trabajadora, consumidores, campesinos, los pobres y
los oprimidos, puedan tener algún tipo de participación
en las decisiones globalizantes, es algo totalmente descartado.
Precisamente la intención de la globalización
capitalista es reducir al mínimo la participación
de la población en las decisiones que determinan sus
propias vidas. La globalización capitalista impone
una jerarquía corporativista no solo en la economía,
también en la política. De esta manera proliferan
las estructuras autoritarias en gran medida fascistas. La
globalización corporativa va acompañada de una
fuerte envestida militar en aquellos países donde el
despoblamiento/reordenamiento encuentra algún tipo
de resistencia.
A medida que los financistas y las cúpulas corporativas
extienden su influencia a los accionistas, la tierra es cavada,
inundada y pavimentada sin ninguna atención a las especies,
la ecología o la humanidad. Solo el beneficio económico
y el poder conducen los cálculos globalizantes.
Pero, ¿Qué hacer frente a este proceso? ¿Buscar
Un capitalismo "social"? ¿Volver al modelo
keynesiano y pensar a un estado de bienestar? O mas vale será
necesario atacar los problemas desde sus cimientos, buscando
una transformación radical, donde los mismos trabajadores
sean los dueños de los medios de producción,
donde desaparezcan los centros de poder institucionalizados
y en respuesta exista una democracia directa que nos permita
tener control y participación en todas nuestras actividades,
donde se creen escenarios posibles para la ejecución
de la solidaridad, el apoyo mutuo y la diversidad cultural;
una estructura social donde la libertad y la justicia social
sean una realidad.
Texto tomado de la revista Z, Michael Albert.
Modificaciones elaboradas por Emma Capelleti.
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